habitaquo

un intento de ganar el concurso habitaquo relatos habitaquos por un tubo

HABITAQUANDOME

Esta mañana cuando sonó el habitaquo a las siete en punto, me levanté me fui corriendo al habitaquo pequeño e hice un pis rápido, me fui a la cocina cogi la habitaqua y preparé un habitaquo cargado, me gusta así por las mañanas. Me fui a la habitaqua estrecha que hay en mi casa y dejé que el agua calentita resbalara por mi cuerpo moreno. Me sequé y vestí mis habitaquos para el trabajo.

Desayuné rápido, salí a la calle y me compré el habitaquo matinal, el independiente. Y me senté a esperar el 5, el habitaquo más rápido de la ciudad que me llevaría a un largo día de trabajo. Y es que cualquier cosa puede ser un habitaquo.

HABITAQUO DEL JUEVES

Mi Habitaquo del jueves es una sesión de relajación que hacemos todos los jueves varios chicos y tres chicas, nos desnudamos y nos tocamos despacio, nos acariciamos lentamente, dándonos calor. No es nada sexual, aunque a ojos de los demás somos unos pervertidos, es cariño. Es amor como de hermanos. Todos los jueves nos reunimos y nos relajamos juntos, nos infundimos amor, y nos sentimos arropados, confiamos unos en otros, nos contamos los problemas, nos queremos y respetamos. Me encantan los jueves desde que voy a los habitaquos. Es lo mejor de la semana

HABITAQUO FESTIVO

Es el Puente de Mayo, todos en el trabajo estaban flipando, que se iban a la playa, que si iban al puebla, que si esto, que si aquello… y yo, ¡horror! tenía que quedarme de guardia y no podría disfrutar del puente, de ese merecido descanso que sienta tan bien.
Decidí comprarme un libro y leerlo, y no pensar ni en playas, ni en sol, ni en montañas, ni en bellas ciudades y sus museos, ni en nada. Me relajé en casa después del trabajo con una buena copa de vino y un buen libro.
La verdad es que me lo pase muy bien en casa, así disfruté de mis días festivos en mi habita, ese fue mi habitaquo festivo.

HABITAQUO PERRUNO

Dedicado a mi perra Neska.

Habitaquo llegó un día de enero, frío y gris. Lo recuerdo muy bien, pues ese día cambió mi vida. Desde ese día siempre hay alguien que me espera cuando llego a casa, siempre cariñosa y dispuesta a darme lametones y saltarme encima. Cuando lloro o estoy triste está ahí dándome sus mimos perrunos. Y siempre está dispuesta a comerme mi comida.

Habitaquo es fea, es una perra mestiza. Es una de esas feas con personalidad, tiene un hocico enorme que le imprime carácter y unos preciosos ojos negros muy vivos, pero que aún reflejan el maltrato del pasado.

Y es que a Habitaquo la maltrataron, le pegaron tanto que al principio tenía miedo de cualquier ruido, movimiento… Ahora con el paso de los años y el cariño recibido es una pequeña gamberra, juguetona, inmensamente fiel y perfecta. Sabe jugar y disfrutar, al principio lo desconocía, es muy traviesa y se permite hacerme gamberradas ya que sabe que es mi debilidad. Se come mi comida de vez en cuando, desordena sus juguetes, rompe su cama cuando quiere y de vez en cuando visita la mía para echarse la siesta. Pero…

A mi me encanta tenerla. Y a ella estar conmigo. Somos felices juntas y nos protegemos mutuamente.

No entiendo los que hacen daño a un animal indefenso que lo único que sabe y quiere hacer es dar cariño. Merecen castigos muy fuertes y severos y no pequeñas multas y a casita tranquilos.

Habitaquos en contra del maltrato animal.

VARIAS COSAS QUE PUEDE SER UN HABITAQUO

Lista de Cosas que pueden ser un habitaquo segun lo leido en internet e imaginado por nosotros

- un coche
- un paraguas
- un pintalabios
- un lapiz
- un jersey
- un programa de internet
- un juego
- una postura nueva para hacer el amor
- un pájaro
- un juego de la Nintendo
- una llave
- un plato de cocina extraño
- una pulsera
- un novio
- un libro nuevo
- una nueva tienda
- una hamburguesa nueva
- un torero
- un toro
- un perro
- una nueva moneda
- un país
- un planeta
- una nueva oferta de ADSL
- un pañuelo
- una comida japonesa
- un portátil
- un sillón
- una letra del piso
- una hipoteca nueva
- un banco
- un novio
- una novia
- una tarjeta
- un cuadro famoso
- un bombón
- un bar
- un pub
- un vestido
- una revista
- una pagina de internet
- un destino vacacional
- una calle
- un mapa
- un programa nuevo de la tele
- una palmera de chocolate y pistacho
- un documento
- una plantilla
- un carrito de bebe
- una casa
- un despertador
- una colonia
- una vela
- un armario
- un zumo
- un donuts nuevo
- un nuevo sabor de las Danet
- un palo
- un golpe de estado
- un robo
- un presidente del gobierno
- un boligrafo
- un scanner
- una impresora
- un viaje
- una bicicleta
- un zapato
- mil cosas más y sobre todo…
- un concurso de internet

habitaquos

Eran tres pequeños habitaquos, una especie de rata blanca y con una extraña coleta de colores vivos y chillones que le nacía en la parte baja de la cabeza. La primera vez que las vi, no tenía ni idea de que eran aquellos pequeños monstruos. Me asusté. Luego empecé a tener confianza en ellas y ellas, a su vez, en mí. Y nos hicimos íntimas. Comían de mi mano, dormíamos juntas, me miraban cuando me probaba ropa, les compraba caprichitos con lo poco que me quedaba del sueldo.
Al principio no dije nada a nadie, pero un día se me ocurrió comentárselo a Nadia, que se lo dijo a Juan, que a su vez se lo cascó a Pedro, éste a Nacho, Nacho a Fran, Fran a Caye, Caye a Pepe, Pepe a Marcos, Marcos a Lucia, Lucia a Jimena, Belén, Gema y Pepe, Jimena a todos los niños de su cole, Gema a Cris y Arancha, Pepe en su curro a treinta personas, Belén a su madre y al vecino del 5º, éste a Carolina, su mujer, la madre de Belén a las vecinas del portal, a sus compañeras del gimnasio y al frutero, el frutero a Caqui, Caqui a Carmen, Carmen a Patricia, Patricia a Bea y Marieta, Marieta a Julián y Julián a cincuenta personas más.

El caso es que se fue extendiendo el rumor y un buen día llegaron los de sanidad y se llevaron a mis tres amigos, tres habitaquos preciosos, pues decían que era una especie en extinción.
Les echo muchísimo de menos. De vez en cuando les escribo una postal contándoles mis cosas. Confío en que algún alma caritativa del centro de investigación se las lea. Les gustaba mucho que les leyera.

las www del habitaquo

Un día, cuando volvía a casa del trabajo leyendo en el metro vi en el suelo una tarjeta, don esa dirección apuntada la direccion del Habitaquo.

Soy curiosa, siempre lo fui que sera el contenido de esa URL .

Y al llegar a casa y tras quitarme la ropa ajustada con la que siempre voy al trabajo y ponerme un chándal gris cómodo, me senté delante de mi portátil última generación y busqué esa dirección que tanto me intrigaba que sera el habitaquo del habitaquo.

Mierda, página de habitaquo en construcción.

Me pasé casi dos meses con ese ritual, llegando a casa conectándome a internet y buscando esa dirección… Siempre igual. Habitaquo En construcción.

Pero una tarde, cuando ya estaba a punto de abandonar mi búsqueda. Se abrió. Apareció mi nombre en ella. HABITAQUO por fin …

Increíble y me ponía Vanesa entra…

Entré claro. Y allí había fotos mías, cosas que a mi me gustaba hacer…

Y una declaración de amor.

Luego descubrí que un chico de mi oficina había elegido esa forma para declararse. Original ¿verdad?

Desde ese día Habitaquo es una palabra que me hace feliz. Y por cierto, llevamos tres años viviendo juntos.

HUELGA DE HABITAQUOS

Eran tan pequeños, tan insignificantes, pasaban tan desapercibidos que al principio nadie se preocupó. Huelga de habitaquos, pues vale, decían, nadie lo va a notar. Pues que estén en huelga veinte días si quieren, decían otros… Para lo que sirven… se escuchaba también.
El día de la huelga se vino acercando sin que nadie se tomara la molestia de averiguar quienes eran esos Habitaquos y a que se dedicaban, entonces esa mañana todo se paralizó, metro, semáforos, cajeros automáticos, hospitales, tiendas, coches… Fue el caos, tardaron días en recuperarse.

Así entendimos que no se puede menospreciar a nadie por pequeño e insignificante que sea. Todos tenemos un valor importante.

MI NOVIO ES UN HABITAQUO

- Hola Juana, ¿qué tal? ¿cómo te va la vida? ¿y que es de tu novio? ¿a qué se dedica?
- Hola Marijose, pues muy bien, aquí ya ves, embarazada, Pepe muy bien, muy contento con el niño y muy liado con el trabajo. Él es Habitaquo.
- ¿Habitaqueeeeeeé?
- Habitaquo, mujer. Una profesión nueva que surgió ahora, no hace mucho. Pues está muy de moda. Estoy más contenta de que el padre de mi futuro hijo sea Habitaquo, es genial. De mucho prestigio, es algo in. Es la profesión del futuro…
- Ah, pero ¿qué es exactamente un Habitaqu..?
- Habitaquo. Pues ni idea, pero suena bien, ¿verdad?

HOY COMEMOS HABITAQUO

Ya es domingo otra vez, la sombra cruel del lunes planea sobre mi cabeza. Y aún por encima otra vez Habitaquo para comer. Y es que a mi madre no la sacas de los seis o siete platos que maneja, que si lentejas, que si garbanzos, tortilla, paella, habitaquo o carne guisada. De ahí no sale. Todos los domingos desde hace más de treinta años comemos Habitaquo, y no es que no me guste, es que ya me he cansado de siempre lo mismo. Claro, que también podría hacer yo algo, pero es más cómodo levantarse de la cama y pasarse la mañana jugando a la play sin preocuparme de nada, que meterme en la cocina a preparar algo.
Pero ella también podría innovar, no le pido que me haga un sushi o alga raro, pero una arroz con conejo, un guiso de alubias, un filete con patatas, unos huevos estrellados con jamón.
- Ummmm, mamá que rico el Habitaquo de hoy, está delicioso.

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