El Sr Habitaquo era pequeño y peludo, casi nunca hablaba, era muy callado y le gustaba observar. Se pasaba las mañanas mirando a los compañeros, calladito en su mesa, situada al fondo de la oficina bancaria. Era receloso de su intimidad, y a pesar de conocerlo desde hace quince años no podría contar nada de él. No sabia donde vivía, ni si era religioso, ni si le gustaba leer, ni si estaba casado o tenía hijos. Por eso me sorprendió tanto verle en la tele. Estaba en casa descansando, haciendo zapping una tarde aburrida y lo vi. Al principio no me lo podía creer, pero sí, era él. Con sus gafas, su nariz larga, su rostro peludo y su cuerpo menudo y pequeño. No había duda. Era él. El Sr. Habitaquo en persona, y en un programa de la tele de esos de ir a contar tu historia. Pero, ¿qué tendría que contar? Si nunca le pasaba nada, el se limitaba a observar.
Me quedé ensimismada escuchando todo lo que contaba. Y es que le pasaba de todo, ayudaba en ONGs, viajaba un montón, era un genio de las matemáticas… y yo sin saberlo. Y es que no es bueno prejuzgar a alguien sin conocerlo. Desde ese día no lo hago. Hay muchos Sr y Sra. Habitaquo por el mundo.
Habitaquo sr Habitaquo sustantivo Habitaquo verbo Habitaquo
Un consejo, ten cuidado con la densidad de la keyword, podría jugar en tu contra.
Estamos escribiendo un artículo al respecto de eso y con varios tips más.
Permanece atento.
Enlace añadido en nuestro blog.
Un saludo.
Habitaquonte.
http://habitaquo-seo.blogspot.com