Un día, cuando volvía a casa del trabajo leyendo en el metro vi en el suelo una tarjeta, don esa dirección apuntada la direccion del Habitaquo.

Soy curiosa, siempre lo fui que sera el contenido de esa URL .

Y al llegar a casa y tras quitarme la ropa ajustada con la que siempre voy al trabajo y ponerme un chándal gris cómodo, me senté delante de mi portátil última generación y busqué esa dirección que tanto me intrigaba que sera el habitaquo del habitaquo.

Mierda, página de habitaquo en construcción.

Me pasé casi dos meses con ese ritual, llegando a casa conectándome a internet y buscando esa dirección… Siempre igual. Habitaquo En construcción.

Pero una tarde, cuando ya estaba a punto de abandonar mi búsqueda. Se abrió. Apareció mi nombre en ella. HABITAQUO por fin …

Increíble y me ponía Vanesa entra…

Entré claro. Y allí había fotos mías, cosas que a mi me gustaba hacer…

Y una declaración de amor.

Luego descubrí que un chico de mi oficina había elegido esa forma para declararse. Original ¿verdad?

Desde ese día Habitaquo es una palabra que me hace feliz. Y por cierto, llevamos tres años viviendo juntos.