Dedicado a mi perra Neska.
Habitaquo llegó un día de enero, frío y gris. Lo recuerdo muy bien, pues ese día cambió mi vida. Desde ese día siempre hay alguien que me espera cuando llego a casa, siempre cariñosa y dispuesta a darme lametones y saltarme encima. Cuando lloro o estoy triste está ahí dándome sus mimos perrunos. Y siempre está dispuesta a comerme mi comida.
Habitaquo es fea, es una perra mestiza. Es una de esas feas con personalidad, tiene un hocico enorme que le imprime carácter y unos preciosos ojos negros muy vivos, pero que aún reflejan el maltrato del pasado.
Y es que a Habitaquo la maltrataron, le pegaron tanto que al principio tenía miedo de cualquier ruido, movimiento… Ahora con el paso de los años y el cariño recibido es una pequeña gamberra, juguetona, inmensamente fiel y perfecta. Sabe jugar y disfrutar, al principio lo desconocía, es muy traviesa y se permite hacerme gamberradas ya que sabe que es mi debilidad. Se come mi comida de vez en cuando, desordena sus juguetes, rompe su cama cuando quiere y de vez en cuando visita la mía para echarse la siesta. Pero…
A mi me encanta tenerla. Y a ella estar conmigo. Somos felices juntas y nos protegemos mutuamente.
No entiendo los que hacen daño a un animal indefenso que lo único que sabe y quiere hacer es dar cariño. Merecen castigos muy fuertes y severos y no pequeñas multas y a casita tranquilos.
Habitaquos en contra del maltrato animal.
el habitaquo habitacuo perruno