Esta mañana cuando sonó el habitaquo a las siete en punto, me levanté me fui corriendo al habitaquo pequeño e hice un pis rápido, me fui a la cocina cogi la habitaqua y preparé un habitaquo cargado, me gusta así por las mañanas. Me fui a la habitaqua estrecha que hay en mi casa y dejé que el agua calentita resbalara por mi cuerpo moreno. Me sequé y vestí mis habitaquos para el trabajo.

Desayuné rápido, salí a la calle y me compré el habitaquo matinal, el independiente. Y me senté a esperar el 5, el habitaquo más rápido de la ciudad que me llevaría a un largo día de trabajo. Y es que cualquier cosa puede ser un habitaquo.