habitaquo

un intento de ganar el concurso habitaquo relatos habitaquos por un tubo

HABITAQUANDOME

Esta mañana cuando sonó el habitaquo a las siete en punto, me levanté me fui corriendo al habitaquo pequeño e hice un pis rápido, me fui a la cocina cogi la habitaqua y preparé un habitaquo cargado, me gusta así por las mañanas. Me fui a la habitaqua estrecha que hay en mi casa y dejé que el agua calentita resbalara por mi cuerpo moreno. Me sequé y vestí mis habitaquos para el trabajo.

Desayuné rápido, salí a la calle y me compré el habitaquo matinal, el independiente. Y me senté a esperar el 5, el habitaquo más rápido de la ciudad que me llevaría a un largo día de trabajo. Y es que cualquier cosa puede ser un habitaquo.

HABITAQUO PERRUNO

Dedicado a mi perra Neska.

Habitaquo llegó un día de enero, frío y gris. Lo recuerdo muy bien, pues ese día cambió mi vida. Desde ese día siempre hay alguien que me espera cuando llego a casa, siempre cariñosa y dispuesta a darme lametones y saltarme encima. Cuando lloro o estoy triste está ahí dándome sus mimos perrunos. Y siempre está dispuesta a comerme mi comida.

Habitaquo es fea, es una perra mestiza. Es una de esas feas con personalidad, tiene un hocico enorme que le imprime carácter y unos preciosos ojos negros muy vivos, pero que aún reflejan el maltrato del pasado.

Y es que a Habitaquo la maltrataron, le pegaron tanto que al principio tenía miedo de cualquier ruido, movimiento… Ahora con el paso de los años y el cariño recibido es una pequeña gamberra, juguetona, inmensamente fiel y perfecta. Sabe jugar y disfrutar, al principio lo desconocía, es muy traviesa y se permite hacerme gamberradas ya que sabe que es mi debilidad. Se come mi comida de vez en cuando, desordena sus juguetes, rompe su cama cuando quiere y de vez en cuando visita la mía para echarse la siesta. Pero…

A mi me encanta tenerla. Y a ella estar conmigo. Somos felices juntas y nos protegemos mutuamente.

No entiendo los que hacen daño a un animal indefenso que lo único que sabe y quiere hacer es dar cariño. Merecen castigos muy fuertes y severos y no pequeñas multas y a casita tranquilos.

Habitaquos en contra del maltrato animal.

VARIAS COSAS QUE PUEDE SER UN HABITAQUO

Lista de Cosas que pueden ser un habitaquo segun lo leido en internet e imaginado por nosotros

- un coche
- un paraguas
- un pintalabios
- un lapiz
- un jersey
- un programa de internet
- un juego
- una postura nueva para hacer el amor
- un pájaro
- un juego de la Nintendo
- una llave
- un plato de cocina extraño
- una pulsera
- un novio
- un libro nuevo
- una nueva tienda
- una hamburguesa nueva
- un torero
- un toro
- un perro
- una nueva moneda
- un país
- un planeta
- una nueva oferta de ADSL
- un pañuelo
- una comida japonesa
- un portátil
- un sillón
- una letra del piso
- una hipoteca nueva
- un banco
- un novio
- una novia
- una tarjeta
- un cuadro famoso
- un bombón
- un bar
- un pub
- un vestido
- una revista
- una pagina de internet
- un destino vacacional
- una calle
- un mapa
- un programa nuevo de la tele
- una palmera de chocolate y pistacho
- un documento
- una plantilla
- un carrito de bebe
- una casa
- un despertador
- una colonia
- una vela
- un armario
- un zumo
- un donuts nuevo
- un nuevo sabor de las Danet
- un palo
- un golpe de estado
- un robo
- un presidente del gobierno
- un boligrafo
- un scanner
- una impresora
- un viaje
- una bicicleta
- un zapato
- mil cosas más y sobre todo…
- un concurso de internet

habitaquos

Eran tres pequeños habitaquos, una especie de rata blanca y con una extraña coleta de colores vivos y chillones que le nacía en la parte baja de la cabeza. La primera vez que las vi, no tenía ni idea de que eran aquellos pequeños monstruos. Me asusté. Luego empecé a tener confianza en ellas y ellas, a su vez, en mí. Y nos hicimos íntimas. Comían de mi mano, dormíamos juntas, me miraban cuando me probaba ropa, les compraba caprichitos con lo poco que me quedaba del sueldo.
Al principio no dije nada a nadie, pero un día se me ocurrió comentárselo a Nadia, que se lo dijo a Juan, que a su vez se lo cascó a Pedro, éste a Nacho, Nacho a Fran, Fran a Caye, Caye a Pepe, Pepe a Marcos, Marcos a Lucia, Lucia a Jimena, Belén, Gema y Pepe, Jimena a todos los niños de su cole, Gema a Cris y Arancha, Pepe en su curro a treinta personas, Belén a su madre y al vecino del 5º, éste a Carolina, su mujer, la madre de Belén a las vecinas del portal, a sus compañeras del gimnasio y al frutero, el frutero a Caqui, Caqui a Carmen, Carmen a Patricia, Patricia a Bea y Marieta, Marieta a Julián y Julián a cincuenta personas más.

El caso es que se fue extendiendo el rumor y un buen día llegaron los de sanidad y se llevaron a mis tres amigos, tres habitaquos preciosos, pues decían que era una especie en extinción.
Les echo muchísimo de menos. De vez en cuando les escribo una postal contándoles mis cosas. Confío en que algún alma caritativa del centro de investigación se las lea. Les gustaba mucho que les leyera.

las www del habitaquo

Un día, cuando volvía a casa del trabajo leyendo en el metro vi en el suelo una tarjeta, don esa dirección apuntada la direccion del Habitaquo.

Soy curiosa, siempre lo fui que sera el contenido de esa URL .

Y al llegar a casa y tras quitarme la ropa ajustada con la que siempre voy al trabajo y ponerme un chándal gris cómodo, me senté delante de mi portátil última generación y busqué esa dirección que tanto me intrigaba que sera el habitaquo del habitaquo.

Mierda, página de habitaquo en construcción.

Me pasé casi dos meses con ese ritual, llegando a casa conectándome a internet y buscando esa dirección… Siempre igual. Habitaquo En construcción.

Pero una tarde, cuando ya estaba a punto de abandonar mi búsqueda. Se abrió. Apareció mi nombre en ella. HABITAQUO por fin …

Increíble y me ponía Vanesa entra…

Entré claro. Y allí había fotos mías, cosas que a mi me gustaba hacer…

Y una declaración de amor.

Luego descubrí que un chico de mi oficina había elegido esa forma para declararse. Original ¿verdad?

Desde ese día Habitaquo es una palabra que me hace feliz. Y por cierto, llevamos tres años viviendo juntos.

HOY COMEMOS HABITAQUO

Ya es domingo otra vez, la sombra cruel del lunes planea sobre mi cabeza. Y aún por encima otra vez Habitaquo para comer. Y es que a mi madre no la sacas de los seis o siete platos que maneja, que si lentejas, que si garbanzos, tortilla, paella, habitaquo o carne guisada. De ahí no sale. Todos los domingos desde hace más de treinta años comemos Habitaquo, y no es que no me guste, es que ya me he cansado de siempre lo mismo. Claro, que también podría hacer yo algo, pero es más cómodo levantarse de la cama y pasarse la mañana jugando a la play sin preocuparme de nada, que meterme en la cocina a preparar algo.
Pero ella también podría innovar, no le pido que me haga un sushi o alga raro, pero una arroz con conejo, un guiso de alubias, un filete con patatas, unos huevos estrellados con jamón.
- Ummmm, mamá que rico el Habitaquo de hoy, está delicioso.

ME QUEDA UN HABITAQUO PARA EL JUEVES

-Me queda uno para el jueves, sólo un Habitaquo para el jueves, venga, me queda el último para el jueves. Un último Habitaquo para el jueves, llévense la suerte para el jueves.

“Yo con esos gritos del ciego de la esquina, el que vende cupones no me puedo concentrar. Así no hay manera, estoy intentando estudiar Derecho Mercantil II y él, venga con que le queda un Habitaquo para el jueves. Y que mala venta tiene, lleva tres horas con el puto Habitaquo y sin venderlo. Y mira que pasa gente por esta calle. Es increíble que nadie le compre. Ah, ya sé. Bajaré yo, y se lo compro y asunto arreglado. Se largará a su casa y yo podré estudiar tranquila, sin sus gritos que se me meten en la cabeza y me impiden concentrarme.
Uff, ya he subido, tengo en mi poder el último Habitaquo para el jueves que tenía el ciego de la esquina. Y a lo mejor hasta tengo suerte y el jueves me hago millonaria. Jo, sería genial.
Me pondré a estudiar.
El derecho Mercantil, tiene como objeto…”

-Me queda el último Habitaquo para el jueves… Compren la suerte, llévense su Habitaquo premiado. Me queda uno…

SUSHI HABITAQUO

Ummmmm, me encanta el Sushi, ummm, esos pedacitos de pescado crudo y ese arroz tan especial. Mi preferido es el Sushi Habitaquo, es pez espada con un poco de gamba en tiras sobre una cama especial de arroz, es un placer meter un bocado de sushi habitaquo en la boca y disfrutarlo lentamente, es de los mejores placeres que he probado. Ummm, también me gusta mucho el chocolate puro. El de comer, el duro, ummm, otro placer. Es que comer es de lo mejor que existe, no sé por qué existen las dietas.

HABITAQUO II

Es mi barco, el Habitaquo II, aquel que ves allí al fondo, en la esquinita, el blanco y azul. Es precioso. Tan elegante. Con esas formas delicadas, un velerito precioso. Con sus velas blancas, blancas, de un blanco tan blanco que casi daña la vista ¿verdad?. Me encanta, es que cuanto más lo miro más me gusta. Estoy tan contenta de tenerlo, tan orgullosa por haberlo conseguido. Me siento muy bien siendo propietaria de un Habitaquo. Mi Habitaquo II. Lo más preciado que tengo. ¿Te gusta?
No supe que decir, por más que miraba aquella botella pequeña y con un barco diminuto en su interior no le encontraba el sentido. Me quedé callada. El Habitaquo II me había dejado sin palabras.

HABITAQUO VERDE

Habitaquo era pequeño, peludo, suave; vamos que me recordaba a Platero, el burrillo ese que se hizo famoso.

Pero Habitaquo era un ser. Había llegado en septiembre, cuando se terminaba el verano y yo estaba de muy mal humor.

Una noche que aún hacía calor, pero amenazaba tormenta cuando salí a tirar la basura me lo encontré al lado del contenedor.

Despistado. Con su tez verde, su enorme ojo central y su ropa de los ochenta. Es un poco hortera mi Habitaquo.

Me dio pena y como casi era la hora de que pasaran los basureros, por lo que su destino al lado del contenedor no era muy bueno, me lo llevé a casa. Ahora vive conmigo.

Llevamos casi siete meses juntos y no lo cambio por ningún humano.

Cuando te acostumbras a su forma de hablar, a su ojo que todo lo ve, a su dedo laser, a su ropa tan pasada de moda, a su color verder fosforito, descubres que es un ser genial. Y además un fuera de serie en la cama.

Ummmm, ¿por qué no habrá más Habitaquos? Mi prima también quiere

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