habitaquo

un intento de ganar el concurso habitaquo relatos habitaquos por un tubo

las www del habitaquo

Un día, cuando volvía a casa del trabajo leyendo en el metro vi en el suelo una tarjeta, don esa dirección apuntada la direccion del Habitaquo.

Soy curiosa, siempre lo fui que sera el contenido de esa URL .

Y al llegar a casa y tras quitarme la ropa ajustada con la que siempre voy al trabajo y ponerme un chándal gris cómodo, me senté delante de mi portátil última generación y busqué esa dirección que tanto me intrigaba que sera el habitaquo del habitaquo.

Mierda, página de habitaquo en construcción.

Me pasé casi dos meses con ese ritual, llegando a casa conectándome a internet y buscando esa dirección… Siempre igual. Habitaquo En construcción.

Pero una tarde, cuando ya estaba a punto de abandonar mi búsqueda. Se abrió. Apareció mi nombre en ella. HABITAQUO por fin …

Increíble y me ponía Vanesa entra…

Entré claro. Y allí había fotos mías, cosas que a mi me gustaba hacer…

Y una declaración de amor.

Luego descubrí que un chico de mi oficina había elegido esa forma para declararse. Original ¿verdad?

Desde ese día Habitaquo es una palabra que me hace feliz. Y por cierto, llevamos tres años viviendo juntos.

HOY COMEMOS HABITAQUO

Ya es domingo otra vez, la sombra cruel del lunes planea sobre mi cabeza. Y aún por encima otra vez Habitaquo para comer. Y es que a mi madre no la sacas de los seis o siete platos que maneja, que si lentejas, que si garbanzos, tortilla, paella, habitaquo o carne guisada. De ahí no sale. Todos los domingos desde hace más de treinta años comemos Habitaquo, y no es que no me guste, es que ya me he cansado de siempre lo mismo. Claro, que también podría hacer yo algo, pero es más cómodo levantarse de la cama y pasarse la mañana jugando a la play sin preocuparme de nada, que meterme en la cocina a preparar algo.
Pero ella también podría innovar, no le pido que me haga un sushi o alga raro, pero una arroz con conejo, un guiso de alubias, un filete con patatas, unos huevos estrellados con jamón.
- Ummmm, mamá que rico el Habitaquo de hoy, está delicioso.

¿Qué es un Habitaquo?

¿Tienes un Habitaquo? Era la frase del momento, ¿Qué si tienes un Habitaquo? ¿Qué si te ha llegado el Habitaquo? ¿Qué si el Habitaquo esto? ¿o el Habitaquo aquello?…

Era terrible, yo no podía trabajar en estas condiciones.

Había dejado pasar el tiempo pensaba que sería una moda pasajera y no me había preocupado de averiguar que era eso del Habitaquo. Y ahora, aquí me tienes sin saber que coño es. No tenía ni idea, y la gente venga a hablar del Habitaquo, de sus formas, de su carácter, de su peso, de lo bueno que era tener uno… Y yo no podía decir de pronto, ¿Qué coño es eso del Habitaquo? Pensarían en la oficina que era un anticuado y que no estaba en el mundo. Fui a la biblioteca, miré en la enciclopedia de casa, escuchaba conversaciones sobre Habitaquos en el metro para intentar pillar algo, pero nada. Seguía sin saber que era eso.

Y tenía que disimular, en la oficina hablaba también del mío, sin saber que era eso. De las prestaciones que tenía, de lo bonito que era, de lo fácil que hacia la vida…
Así pasé cinco años de mi vida, hablando de algo que no sabía lo que era, hasta que un día me harté, me armé de valor y dije en voz alta, Pero, ¿Qué es un Habitaquo?

Un chiste habitaquo

profesor habitaquo

-Pablo a la pizarra y dime la conjugación del verbo habitaquo:

-Eh, seño… yo… habitaquo, tu habitaquas, el habitaquo, nosotros… habitaquamos, vosotros habitaquais y ellos… habita… habitaquan…

-Muy bien, Pablo… siempre tan aplicado.

Ves Francisco, ves cómo es.
Uff, que niño… nunca aprende.

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