habitaquo

un intento de ganar el concurso habitaquo relatos habitaquos por un tubo

HABITAQUANDOME

Esta mañana cuando sonó el habitaquo a las siete en punto, me levanté me fui corriendo al habitaquo pequeño e hice un pis rápido, me fui a la cocina cogi la habitaqua y preparé un habitaquo cargado, me gusta así por las mañanas. Me fui a la habitaqua estrecha que hay en mi casa y dejé que el agua calentita resbalara por mi cuerpo moreno. Me sequé y vestí mis habitaquos para el trabajo.

Desayuné rápido, salí a la calle y me compré el habitaquo matinal, el independiente. Y me senté a esperar el 5, el habitaquo más rápido de la ciudad que me llevaría a un largo día de trabajo. Y es que cualquier cosa puede ser un habitaquo.

HABITAQUO II

Es mi barco, el Habitaquo II, aquel que ves allí al fondo, en la esquinita, el blanco y azul. Es precioso. Tan elegante. Con esas formas delicadas, un velerito precioso. Con sus velas blancas, blancas, de un blanco tan blanco que casi daña la vista ¿verdad?. Me encanta, es que cuanto más lo miro más me gusta. Estoy tan contenta de tenerlo, tan orgullosa por haberlo conseguido. Me siento muy bien siendo propietaria de un Habitaquo. Mi Habitaquo II. Lo más preciado que tengo. ¿Te gusta?
No supe que decir, por más que miraba aquella botella pequeña y con un barco diminuto en su interior no le encontraba el sentido. Me quedé callada. El Habitaquo II me había dejado sin palabras.

¿Qué es un Habitaquo?

¿Tienes un Habitaquo? Era la frase del momento, ¿Qué si tienes un Habitaquo? ¿Qué si te ha llegado el Habitaquo? ¿Qué si el Habitaquo esto? ¿o el Habitaquo aquello?…

Era terrible, yo no podía trabajar en estas condiciones.

Había dejado pasar el tiempo pensaba que sería una moda pasajera y no me había preocupado de averiguar que era eso del Habitaquo. Y ahora, aquí me tienes sin saber que coño es. No tenía ni idea, y la gente venga a hablar del Habitaquo, de sus formas, de su carácter, de su peso, de lo bueno que era tener uno… Y yo no podía decir de pronto, ¿Qué coño es eso del Habitaquo? Pensarían en la oficina que era un anticuado y que no estaba en el mundo. Fui a la biblioteca, miré en la enciclopedia de casa, escuchaba conversaciones sobre Habitaquos en el metro para intentar pillar algo, pero nada. Seguía sin saber que era eso.

Y tenía que disimular, en la oficina hablaba también del mío, sin saber que era eso. De las prestaciones que tenía, de lo bonito que era, de lo fácil que hacia la vida…
Así pasé cinco años de mi vida, hablando de algo que no sabía lo que era, hasta que un día me harté, me armé de valor y dije en voz alta, Pero, ¿Qué es un Habitaquo?

Un chiste habitaquo

profesor habitaquo

-Pablo a la pizarra y dime la conjugación del verbo habitaquo:

-Eh, seño… yo… habitaquo, tu habitaquas, el habitaquo, nosotros… habitaquamos, vosotros habitaquais y ellos… habita… habitaquan…

-Muy bien, Pablo… siempre tan aplicado.

Ves Francisco, ves cómo es.
Uff, que niño… nunca aprende.

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