En la Hermandad del Habitaquo somos 22 nazarenos, nos reunimos todas las tardes después del trabajo, comentamos los aspectos más importantes del día y nos ponemos a trabajar. Todos en silencio. El Habitaquo en silencio.
Eso es el respeto. Callados cada uno a lo suyo, unos dando brillo al oro que rodea a la imagen del habitaquo, otros cosiendo su manto, otros peinando la hermosa cabellera oscura de nuestro Habitaquo.
El silencio impera en el habitaquo, y el olor que desprenden las velas al arder. Cada día que pasa, cada minuto, nos indica que nos acercamos al gran día. Al día de mostrar al resto de los humanos nuestro objeto de veneración.
Nuestro Gran Habitaquo saldrá por las calles y todos lo admiran y veneran. Nosotros orgullosos lo lucimos y paseamos durante horas para luego llevarlo de a este habitaquo oscuro donde descansará hasta el año que viene, solo con nuestras visitas diarias.
Al Gran Habitaquo le gusta el silencio y la oscuridad. Solo le gusta salir un día al año
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